Te marchaste en tu barco de papél,
diciendo que el amor tiene sus dudas,
y me dejaste sin sueños otra vez,
como un espectador de tus locuras.
Y se marchó también mi fantasía,
detrás de tu partida silenciosa.
Sabiendo que un ejército de espinas
protegí a tu suerte caprichosa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario