Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todos los llamamos amigos y hay muchas clase de ellos. A muchos los denominamos amigos del alma, de corazón, son sinceros, son verdaderos. Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunos de nuestros amigos, algunos nacen en otro verano y otros permanecen por muchas estaciones. Son recuerdos demomentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino. Simplemente porque cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros. Habrá de los que se llevaran mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.
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